Dirección General de Cultura y Educación

Diversidad


Los españoles pretendieron ensalzar su actividad en América y ocultar la realidad de la cultura indígena. Los antihispanistas e indigenistas repudiaron el accionar español. Ambas visiones no pueden o no quieren percibir que la cultura americana es un producto complejo, nacida de los aportes de raíz indígena, de europeos, negros y de las oleadas migratorias provenientes de diversos espacios en distintas épocas hacia el continente americano. Quizás, la pronta conmemoración de un nuevo aniversario de estos hechos, sea propicia para repensar y revisar estas miradas.

Las radiografías totales obtenidas con enfoques parciales -como el indigenismo, el hispanismo, el antihispanismo y el europeísmo- son apenas notas diversas de nuestra existencia. Su error básico consiste en autoproponerse como proyectos exclusivos y en pretender desconocer la existencia de los otros. Es válido concluir, entonces, que las corrientes analizadas resultan insuficientes por sí solas para producir una interpretación de la compleja cultura desarrollada por las sociedades americanas. Por ello, necesitamos incorporar, sin dilaciones, los diferentes valores aportados por los diversos componentes y emprender un camino de síntesis histórica entendiendo que la diversidad nos enriquece.

Lo expresado no niega la diferente conformación étnica de nuestras naciones ni la natural consecuencia disímil de sus respectivos productos culturales. Tampoco pretende teñir los acontecimientos de una mirada ingenua, sino que entiende que la problemática de la identidad y la multiculturalidad emerge en los procesos de apropiación y participación social y cultural en América Latina, en la hibridación, mediación, heterogeneidad y coexistencia de diferentes matrices, mapas y miradas que constituyen los conocimientos, los saberes y los relatos de los sujetos sociales y culturales. La identidad multicultural se recrea en la trama de luchas y conflictos por el sentido de la acción social y simbólica entre las tradiciones, las modernidades y los procesos de formación de la cultura política y democrática en la actualidad.

El reconocimiento de la diversidad surge como un fenómeno emergente en la década del ´80, pero se ha profundizado y expandido en los últimos diez años y se consolidó como una característica en los países de la región a comienzos del siglo XXI. Ocuparon un lugar saliente los grupos que luchan por el reconocimiento de los derechos colectivos que se desprenden de la especificidad cultural de los diversos pueblos, etnias, regiones, comunidades y clases, lo que genera un nivel cada vez más alto de estructuración de las demandas como alternativas posibles y de organización de las culturas y, los grupos diversos, como actores sociales crecientemente insertados en los escenarios nacionales e internacionales.

La sociedad bonaerense y argentina contiene en su seno esa diversidad, que debe hacerse visible -contrariamente a lo que ocurrió en otro tiempo y con determinadas intenciones-. Es necesario contribuir a recuperar la voz y el protagonismo de esos sujetos sociales, individuales y colectivos, a partir del reconocimiento, respeto y fomento de una realidad multiétnica y multicutural, desarrollando y/o fortaleciendo proyectos que permitan el diálogo intercultural. Porque diálogo es algo más que una negociación o un medio de tolerancia, debe posibilitar el estudio y la investigación; el debate; la difusión de experiencias relacionadas con la estructuración y reestructuración de las sociedades nacionales en tanto pluriétnicas y pluriculturales. El diálogo debe posibilitar la construcción de un horizonte de desarrollo común.

La diversidad a la que hacemos referencia, ya estaba instalada en las sociedades llamadas prehispánicas. Luego llegaron los españoles, se introdujo población africana, se recibieron y reciben inmigrantes de distintas partes del mundo. Nosotros, como sujetos latinoamericanos contemporáneos, somos producto de todos ellos.

El 12 de octubre puede contribuir para interrogarnos acerca de nuestros orígenes, de las transformaciones que vivimos a través de los procesos sociales e ideológicos que enfrentamos a lo largo de nuestra historia y de sus textualizaciones bajo la forma de diversos discursos. Quizás esa tarea sirva para hacer confluir todas nuestras memorias, conmemorando la multiplicidad de nuestras culturas y, al mismo tiempo, haciendo un minuto de silencio por nuestros antepasados -desde antes de la llegada de los españoles y hasta el presente- que soñando con la libertad y la justicia social, lucharon para legarnos un futuro mejor.


¿Quiénes somos los americanos?, ¿cuál es nuestra identidad?. A continuación, Arturo Andrés Roig, ensaya algunas respuestas a estos cuestionamientos.

Encuentro de culturas