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Tucumán
La Casa
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El Congreso

La casa

Descripción

La histórica casa de Tucumán, en la que se declaró la Independencia de las Provincias Unidas el 9 de Julio de 1816, es una construcción colonial que perteneció a la familia Bazán.

La gran mayoría de las casas de esa época (siglo XVIII y XIX) tenía una sola planta. La de Tucumán ocupaba un terreno de treinta metros de frente por setenta y uno de fondo, y sus habitaciones se repartían alrededor de un gran patio. La fachada respondía al estilo barroco y en su entrada principal se observaba un portón de madera con tableros salientes o cuarterones, franqueado por dos columnas salomónicas o en espiral, trabajadas sobre pedestales de ladrillo cocido. A cada lado, se ubicaban las típicas ventanas protegidas por rejas salientes o "voladas" y en ambos extremos de la fachada, una puerta más pequeña.

Al cruzar el zaguán se extendía un amplio patio rodeado por la sala principal y las habitaciones de los dueños de casa, de sus hijos y la habitación de huéspedes. En la parte de atrás, había un segundo patio donde se encontraba la cocina y las salas de servicio. Ambos patios estaban separados por el comedor. Bien al fondo de la casa, se encontraban los retretes. Hoy sería parte del baño, porque en esa época para el aseo personal, se trasladaban bañeras a las habitaciones. Más al fondo, había una huerta.

La casa sufrió una primera transformación para adecuarla a las necesidades del Congreso. Con vista al patio central, se unieron dos habitaciones paralelas ubicadas al frente, para formar la sala de reuniones.

El techo a dos aguas tenía una altura de cinco metros y era de tejas asentadas sobre tablas. En el segundo patio, había un aljibe típico.

Adaptado de Buschiazzo, Mario. “La arquitectura colonial”, en Historia General del Arte en la Argentina, Academia Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires, 1982.

Historia

Hacia 1700, el alcalde Diego Bazán y Figueroa había construido su vivienda en un terreno de la calle "del Rey"- actualmente, Congreso a la altura de 150. En 1765, la Casa pasó a ser propiedad de Doña Francisca Bazán, esposa de Miguel Laguna. La fachada, con sus características columnas torsadas, debió ser construido por los Laguna y Bazán, ya que este tipo de ornamentación apareció en el Norte hacia 1800.

En 1816, ante la necesidad de contar con un local para las sesiones del Congreso que se reuniría en Tucumán, se eligió la Casa de Doña Francisca Bazán de Laguna. La tradición afirma que Doña Francisca prestó la casa para las sesiones, pero investigaciones posteriores consideraron, acertadamente, que el gobierno provincial dispuso usarla, ya gran que parte de la Casa estaba alquilada para la Caja General y Aduana de la Provincia. Una de las hijas de Doña Francisca, Gertrudis Laguna y Bazán se casó con Pedro Antonio de Zavalía y Andía. La hija de ambos, Carmen Zavalía Laguna se casó con Pedro Patricio de Zavalía y Andía. Doña Carmen quedó como única propietaria y sus hijos fueron los últimos miembros de la familia dueños de la casa, porque en 1874, la vendieron al Gobierno Nacional.

El Presidente Nicolás Avellaneda, nacido en Tucumán, compró la Casa para el gobierno en 1874, con la recomendación de que se conservara el "antiguo salón de la jura de la Independencia".

La construcción estaba en muy mal estado, por eso, el gobierno decidió demoler el auténtico frente y "las habitaciones del ala derecha del primer patio", dejando intacto el Salón de la Jura, separado de las nuevas oficinas del Juzgado y el Correo, que ocuparon el costado izquierdo y el frente. El ingeniero Federico Stavelius dirigió los trabajos, dando a la casa un aspecto distinto al original, con un gran frontis —triángulo ubicado en la parte superior del frente de la casa—, a cuyos lados se presentaban dos leones acostados.

Hacia 1880, el edificio se encontraba en muy mal estado, sólo se mantenía bien el frente, construido en 1874. El techo del Salón de la Jura estaba por derrumbarse. En 1881, se logró que el Correo restaurase el histórico salón. En 1896, debido al mal estado de las habitaciones en las que funcionaban las oficinas del Correo y Juzgado, estos organismos se trasladaron a otro edificio, con lo que la Casa quedó totalmente abandonada.

En 1902, el domicilio de la independencia argentina, estaba aún peor. Doña Guillermina Leston de Guzmán -dama tucumana famosa por sus obras de beneficencia- solicitó al entonces Ministro de Obras y Servicios Públicos de la Nación, Emilio Civit, quien se encontraba de paso por Tucumán, que evitara la destrucción de la Casa. Su solicitud fue escuchada, y el Presidente Julio A. Roca, aprobó el proyecto de construcción de un galpón que protegiera únicamente el Salón de la Jura, y se demoliera el resto de la propiedad. Este recinto fue inaugurado en septiembre de 1904.

En 1940 se aprobó un proyecto del Diputado Nacional por Tucumán, Ramón Paz Posse, para reconstruir íntegramente la Casa de la Independencia. El edificio había sido declarado Monumento Histórico Nacional en 1941. La mayor dificultad fue la falta de la documentación gráfica para encararla reconstrucción. Poco tiempo después, se localizaron los planos utilizados en 1874, y fueron usados para las reformas realizadas por el Ingeniero Federico Stavelius. Se contaba, además, con las fotos tomadas por A. Paganelli, en 1869.

La tarea de la reconstrucción fue encomendada al arquitecto Mario J. Buschiazzo y en abril de 1942, se inició la demolición del recinto de protección. Buscchiazzo realizó excavaciones en busca de los antiguos cimientos y los encontró; consiguió elementos originales de los años 1700 cuando se realizó la construcción. Se hallaron rejas, pilares y puertas de una casa colonial que se estaba demoliendo en ese entonces y, el resto de los materiales, los obtuvo de corralones, reduciendo de esta forma al mínimo las imitaciones modernas. La puerta principal es una réplica que se diseñó de acuerdo a la foto de Paganelli; mientras que la puerta "original", se conserva en el Museo de Luján.  

l Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación proyectó y llevó adelante obras de restauración de los techos de la Casa Histórica. En 1986, abarcó tres salas y sectores de galerías y en 1993, se incluyó el resto de la Casa, mereciendo especial atención la restauración del techo del salón histórico, único sector de la Casa original. La dirección técnica de la obra estuvo a cargo de los arquitectos Andrés Nicolini y Juan Carlos Marinzalda. Actualmente, funciona allí el Museo Casa de la Independencia Nacional.